COMUNICADO DE ECOLOGISTAS EN ACCION
Repsol-YPF y el calentamiento global
Lo que los consumidores no saben: ¡Repsol mata!, UN OJO EN LA REPSOL sin número
Acción directa en una gasolinera en el centro de Madrid.
En el marco de la Semana de Lucha Social cerca de cuarenta activistas han realizado hoy una acción en una gasolinera céntrica de Repsol-YPF en Madrid. Han colgado varias pancartas y, tras bloquear durante casi media hora el acceso a la gasolinera, se han retirado después de negociar con la policía. En medio de un intenso tráfico, tres activistas han subido al techo de la gasolinera y han desplegado dos pancartas con los lemas: "No más prospecciones, Repsol Mata" y "Repsol Mata". Desde abajo, se desplegaba una tercera pancarta, con el lema "Repsol fuera de Bolivia".
Una vez colgadas, se ha procedido a cortar el acceso lateral a la gasolinera, mientras se distribuían panfletos a los conductores explicando los motivos de la acción. La interrupción del tráfico no provocó ningún tipo de incidente. La acción pretendía denunciar el coste humano, económico y ecológico de las intervenciones de Repsol-YPF, especialmente en América Latina. Además, se trataba de llamar la atención sobre los efectos sobre la fauna y la salud humana de las prospecciones que la empresa realiza en las Islas Canarias y el Mar de Alborán (Andalucía).
El calor y la sequía que sufrimos en estos días tiene que ver con el
llamado Cambio Climático. Curiosamente este calentamiento global del
planeta ha sido, y está siendo causado, por la emisión a la atmósfera de
ciertos gases contaminantes, entre ellos el CO2, que se generan con la
producción de electricidad y por la utilización del transporte motorizado.
Cuanta más electricidad y gasolina consumamos, más contribuimos a aumentar
las temperaturas, año tras año. El Cambio Climático tiene hoy
repercusiones planetarias cada vez más severas. Como por ejemplo el hecho
que un tercio de la población mundial está afectada por la
desertificación. Eso hace urgente el ahorro energético y el uso de
energías limpias. Todo lo contrario de lo que promueve la empresa
Repsol-YPF, uno de los mayores productores de CO2 en España, negándose
además a bajar las emisiones drásticamente, como está previsto en el
Protocolo de Kioto. En cambio Repsol-YPF se presenta como empresa"sensible con el medio ambiente", maquillando su imagen corporativa con
campañas publicitarias.
El año pasado Repsol-YPF generó un beneficio neto de 845 millones de
euros, o sea el sueldo anual de 17,8 millones de bolivianos. ¿Pero qué es
lo que no se suele decir públicamente? Que en 2003 el expresidente de
Bolivia ordenó al ejercito disolver a punta de balas las movilizaciones
contra la explotación de gas, en la que Repsol-YPF era socia mayoritaria
con el resultado de 70 muertos y 400 heridos. Que desde hace meses el
pueblo boliviano está bloqueando las carreteras del país para pedir la
expropiación de Repsol-YPF. Que en Argentina donde la empresa enfrenta al
menos cuatro causas judiciales por contaminación han optado por borrar la
palabra Repsol de su logo corporativo por el fuerte rechazo de la
población a la privatización de la empresa pública YPF en 1999, bajo el
mandato del mafioso Carlos Menem. Que en marzo la Corte Suprema de
Argentina sentenció en contra Repsol-YPF prohibiendo la explotación de
hidrocarburos en la una reserva natural considerada uno de los humedales
más importantes del mundo. Que incluso en el archipiélago canario hay un
fuerte movimiento contra las plataformas marinas que Repsol pretende
construir en las costas de Lanzarote y Fuerteventura.
En momentos históricos en Bolivia donde la población ha ocupado pozos
petroleros de Repsol-YPF, es muy oportuno visibilizar su responsabilidad
por la pobreza y la crisis ecológica en el mundo. Sería ingenuo pensar que
Repsol logró posicionarse entre las petroleras con más reservas de América
Latina sin aprovechar la complicidad de los Gobiernos corruptos, la
malversación de fondos públicos, negocios ilícitos y la violación de todo
tipo de derechos humanos en los países donde opera.
Como resultado de la actividad industrial de Repsol-YPF hay ríos y aguas
subterráneas contaminados y muertes por el uso domestico de estas aguas y
un aumento de metales pesados registrado en las personas. Donde opera
Repsol-YPF, se encuentran suelos contaminados con valores altísimos de
sustancias peligrosos, epidemias de hepatitis, desnutrición, cáncer y
enfermedades de piel. Se demostró una intoxicación crónica de
hidrocarburos en la población que vive cerca de los yacimientos de gas o
petróleo. Además miles de empleados de la multinacional en países como
Perú o Ecuador viven en condiciones infrahumanas y trabajan sin la mínima
protección, expuestos a una grave inseguridad laboral.
En Colombia, según Amnistía Internacional, Repsol-YPF facilita ayuda
financiera a unidades militares del Ejército vinculadas con grupos
paramilitares, responsables de crímenes de lesa humanidad y graves
violaciones de los derechos humanos. La situación en Nigeria, donde Gas
Natural (el socio industrial de Repsol-YPF) consigue el 11% de sus
reservas, es aún peor. El régimen militar dictatorial, tiene instaurado un
auténtico estado de terror. En Guinea Ecuatorial el negocio de Repsol está
amparado por la diplomacia español que le hace el juego a la dictadura
militar del presidente Obiang. En Liberia, otro país bajo un régimen
autoritario, explorará aguas profundas en la búsqueda del oro negro.
Pero Repsol también mata en el territorio español. Por ejemplo, está
realizando prospecciones en el Mar de Alborán (Andalucía). Allí está
seriamente amenazada la fauna y los recursos pesqueros. También la salud
de las personas que habitan la zona, ya que se van a desprender metales
pesados y compuestos aromáticos cancerígenos. Por eso Ecologistas en
Acción - Cádiz se ha sumado a esta acción. Las consecuencias negativas de
las prospecciones en busca de petróleo y gas natural de Repsol-YPF se
basan en los estudios sísmicos para determinar la existencia y
localización de los depósitos de hidrocarburos. Para tales fines se
utilizan ondas, generadas por cañones de aire comprimido. Estas ondas
tienen unas características físicas totalmente dañinas para la fauna
existente en el área de estudio, los niveles de intensidad sonora
generados por dichas ondas pueden alcanzar hasta los 250 decibelios, lo
que los dejaría "ciegos, sordos y mudos" en su medio natural. Los pecesóseos resultan afectados, produciéndose disminuciones en la abundancia de
los recursos pesqueros, también las tortugas marinas y los calamares
gigantes. A todo esto hay que sumar los vertidos asociados a la
explotación del crudo y el riesgo de una marea negra.
La actividad cotidiana en los 13,5 millones de hogares en el Estado
español ocasiona un 25% de las emisiones de gases de efecto invernadero
que se arrojan a la atmósfera en éste país, casi tanto como la industria
(34%) y el transporte de viajeros y mercancías (27%). Nuestra demanda de
petróleo aumenta de un 30 o 50 % en los próximos veinte años. Pero nos
hemos preguntado una vez ¿a quién debemos los costes ambientales y
sociales que generan nuestros viajes en avión y coche, o el consumo de
uvas de Chile y gambas de la India?
Hay muchos intereses detrás del negocio con el petróleo. ¿O por qué se
deteriora el transporte público a la vez que se invierte en grandes
carreteras como la M-30? ¿O por qué a todos los municipios se les ocurrió
alejar los centros comerciales a lugares donde no se llega a pies? Por
otra parte no sorprende el creciente consumo eléctrico en nuestra vida
cotidiana teniendo en cuenta que la electricidad viene principalmente de
la quema de gas y petróleo. La entrada en función de 41 plantas de ciclo
combinado en el Estado español, con una potencia de 400 MW, a partir de
2008 (y la espera de otras 150 instalaciones a que les den la
autorización) muestra que los consorcios energéticos necesitan más
consumidores para su nueva oferta de kilowatios en vez de reducir el
consumo eléctrico. Y Repsol-YPF podrá aumentar aun más sus beneficios
vendiendo gas natural de Argelia mientras la población allí estará
sufriendo la pobreza y la miseria.
Ecologistas en Acción
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