El radio de acción del barco sísmico que realizará la prospección (se llama así porque emite ondas sísmicas por una fuente de aire comprimido) será en un amplio rectángulo de 800 kilómetros cuadrados en el litoral malagueño. La investigación empezará por Marbella y acabará en Caleta de Vélez, ya que los trabajos se realizarán de oeste a este. La campaña, que se llama Siroco RD, tendrá una duración de algo más de un mes, aunque todo dependerá de que las condiciones climáticas sean favorables, según indicó a la Junta la propia empresa.
Autorización
Esta prospección en el litoral malagueño está autorizada por el Ministerio de Industria, que considera estos trabajos de interés general y como tales han sido publicados en el Boletín Oficial del Estado (BOE). De hecho, Repsol YPF ya ha realizado investigaciones de este tipo en Bilbao y Canarias y actualmente lo hace en Tarragona.
Repsol YPF indicó ayer al delegado de Agricultura y Pesca de la Junta, Antonio Moreno Ferrer, a la jefa de Pesca, Elvira Frapolli, al sector pesquero y a técnicos del Centro Oceanográfico de Fuengirola, que la investigación se realizará de la siguiente forma: el barco sísmico 'Ramform Explorer' emite unas ondas sísmicas a través de una fuente de aire comprimido, que se propagan por el subsuelo marino, se reflejan y son registradas por siete cables de 4.500 metros de longitud, que arrastra el barco por popa, a siete metros de profundidad.
Cada cable, que irá por el fondo del mar, estará formado por sensores individuales llamados hidrófonos. Los datos que se registran en los hidrófonos son transmitidos al barco, donde un complejo sistema de grabación filtra, analiza, procesa y registra a tiempo real estos datos en unas cintas magnéticas en formato digital.
Ruido de 127 decibelios
Este trabajo producirá un ruido continuo de aire comprimido cada ocho segundos, que tendrá una intensidad de 127 decibelios. El sistema que utilizarán, según Repsol, será el Air Gun Array, «de reconocida inocuidad para la flora y la fauna», según indicaron ayer responsables de la compañía como el director facultativo del proyecto, Luis Gómez, y el geólogo Juan Mallo.
Repsol admite que el hecho de que el barco sísmico arrastre por popa un mínimo de seis cables de 4.500 metros de longitud, a una profundidad de siete metros, hará que su maniobrabilidad se encuentre restringida. En esas condiciones, los pesqueros deberán dejarle paso, guardando un margen mínimo de seguridad de cinco millas náuticas por popa y dos por estribor y babor. Por estos motivos, entiende que sus trabajos podrán afectar a la labor extractiva de la flota pesquera de Málaga.
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